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miércoles, 23 de abril de 2014

La estridencia en la dulzaina y el efecto memoria




Como es difícil hacer una descripción del timbre en la dulzaina en términos absolutos, porque el factor emocional juega un importante papel y más aún, si el que tiene que dar una opinión posee un acusado “efecto memoria”; por esa razón he hecho una prueba de sonido reducida a dos intérpretes; uno de ellos es muy cualificado en la interpretación de dulzaina, aunque también lo es, de trombón, y tiene un “efecto memoria” de la dulzaina muy arraigado y por otra parte a un profesor de piano, por carecer del mismo sobre la dulzaina, dándoles a ambos a puntuar el timbre de la madera de melocotonero, frente a la de granadillo, teniendo como una base de 5 puntos, la dulzaina de granadillo.




Dulzainero Colla RIP   Profesor de piano

El intérprete de dulzaina, ha valorado la dulzaina de melocotonero con 3 puntos sobre los 5 del granadillo y el profesor de piano 8 puntos al melocotonero, frente al granadillo. Con independencia de qué madera pueda ser de mejor sonido, esto pone de manifiesto, la importancia que tiene en la percepción del timbre, el efecto memoria. Esta controversia, la he observado cuando en sucesivas audiciones, he pedido opinión a varios intérpretes de instrumentos, tanto de dulzaina como de otros instrumentos.
Ya tenemos puntuadas las percepciones que cada interviniente ha tenido sobre estas dos maderas y la influencia que el “efecto memoria” tiene en cada individuo según sus vivencias. Ahora pasemos al tema sensorial, cuya consecuencia directa es la influencia que cada armónico tiene en el órgano auditivo, comparando estas dos maderas.
El segundo armónico, en ambas maderas presenta la posibilidad de un ligero enmascarado, aunque el melocotonero tiene mayor energía y por tanto enmascara algo más al fundamental.
El tercer armónico, una quinta justa, no enmascara en ambos, pero es de mayor energía en el melocotonero que en el granadillo.
El cuarto o doble octava del primero, también es de mayor energía en el melocotonero, pero ambos están fuera de la zona de enmascarado.
El quinto que es una tercera mayor, son similares en ambos.
El sexto que es octava del tercero, si es muy superior en el melocotonero, y potenciador del acorde perfecto mayor; ¿quizás el causante de que aparezca el tono virtual?.
Respecto al séptimo y noveno, disonantes ambos, son de mucha menos energía en el melocotonero que en el granadillo y por tanto, ¿quizás menos estridencia?.
El octavo aunque es triple octava del primero, por su lejanía en la frecuencia, carece de relevancia y menos aún con una  energía baja.
A riesgo de equivocarme, con la experimentación llevada a cabo en estos últimos artículos, podríamos decir que quién ha percibido muchas dosis de dulzaina, prefiere un buen sonido representado por los cinco primeros armónicos, pero aderezados con una moderada estridencia. Los acostumbrados a otra clase de instrumentos menos estridentes, al igual que los anteriores, también valoran la importancia de los cinco primeros, pero rechazan cualquier traza de ¿estridencia? o ¿disonancia?. ¿Serán los armónicos disonantes los que le dan el carácter estridente al timbre de la dulzaina?.
A la vista de este resultado, voy a ampliar la encuesta a un número mayor y más variado de intérpretes; pero también de instrumentos, unos con “efecto memoria” de dulzaina arraigado y otros que carezcan de ella, así como intérpretes de dulzaina, que además ejerzan con otro instrumento, para tratar de averiguar la influencia de los armónicos en el efecto memoria.


miércoles, 16 de abril de 2014

Madera de melocotonero para dulzaina


Esta nueva madera de melocotonero, tiene buenas perspectivas para instrumentos; debo señalar que sus características son singulares, ya que esta variedad de frutal, la he conocido en dos circunstancias. La primera de ellas la viví en primera persona y es porque colaboré en una plantación familiar consistente en ir sembrando huesos de dichos melocotones espaciados unos 5 metros; vi crecer y pude recoger sus frutos durante bastantes años, cuyas plantas alcanzaban un tamaño no superior a los tres metros. Otro sistema de explotación agrícola de este frutal es plantar primero un almendro y posteriormente injertarlo de melocotonero, cuyo caso es el que nos ocupa en esta prueba; ignoro las diferencias de calidad del fruto, pero si tengo conocimiento sobre el tamaño de los árboles de superior porte en este caso que los procedentes de siembra con huesos y cuya madera supongo tendrá unas características mixtas entre melocotonero y almendro.
La tendencia a la aparición de grietas, persiste en ambas maderas.
Respecto a las bondades o dificultades en el mecanizado, debo señalar unas características muy buenas, en cuanto a textura en el acabado y el mantenimiento de perfiles definidos. Debo recordar que la madera contiene todavía un alto porcentaje de humedad, de ahí que posterior a la primera prueba se haya agrietado.
He ampliado la plantilla gráfica del timbre con más armónicos, al objeto de dar cabida a los tonos virtuales; es este caso aparece un primer tono virtual, detalle que marca una buena calidad de sonido; cierto es, que aunque pobre, representa 10 dB de virtual, frente a 60 dB del principal, siendo un indicativo inequívoco de la calidad de sonido, como se pondrá de manifiesto cuando se describan el resto de armónicos.

El armónico principal se presenta con una fuerte presencia, muy por encima del resto de armónicos; respecto al segundo tiene, una pequeña parte de enmascarado, casi en el límite mínimo; respecto al 3º, 5º que junto con el primero conforman el acorde perfecto mayor, son excelentes; incluso el 6º, por ser octava del 3º, potencia a este y mejora el acorde, de ahí que posiblemente por ello tenga justificada la presencia del tono virtual.
De los armónicos disonantes 7º y 9º por ser de energía baja, confieren casi nula disonancia, cosa distinta del 10º, que aunque consonante por ser octava del 5º en el acorde, su energía también es casi irrelevante, 6 dB y por tanto carece de importancia.

Podemos concluir que el timbre de esta madera, es muy bueno respecto a calidad sonora, calidad que no es apreciada de igual forma por intérpretes que tengan o no, un acusado “efecto memoria” y en un próximo artículo  se pondrá de manifiesto.

sábado, 12 de abril de 2014

AZUFAIFO (Jijolero) Siziphus jujuba


El jijolero es un árbol originario de China y del sureste español, siendo escaso en el resto de la península: es en Murcia y Almería donde más abundan debido a que la planta tiene pocas necesidades de agua, de ahí que sus raíces sean muy extensas, así como su resistencia al sol intenso. Tiene unos frutos ovalados de tamaño variable, pues hay variedades cuyo tamaño se asemeja a los dátiles y otras que son más pequeños. El árbol se desarrolla en forma de matorral y también de porte erguido; sus ramas son algo retorcidas con bastantes espinas para su autodefensa de los roedores y rumiantes.
En sus troncos y ramas, no es frecuente encontrar tramos rectos y sin embargo hay zonas exentas de nudos. Su madera es de color marrón rojizo en el duramen y blanco amarillento en la albura. Es una madera dura y bastante pesada, muy apreciada para los usuarios de dulzainas al tener un historial de muchas dulzainas fabricadas con esa madera. Otra aplicación tradicional es la fabricación artesanal de bolos, costumbre muy arraigada en Murcia y Almería.
Su torneado permite obtener perfiles muy definidos; con la herramienta bien afilada, la viruta obtenida tiende a ser continua, asemejándose mucho al torneado del boj y mantiene el filo. Si le aplicamos lija, deja una superficie finísima y sedosa, con mucho lustre. Tiene unas cualidades inmejorables para la talla, dando la sensación de no ser madera, por lo poco que se nota la fibra.
Esta madera no se comercializa y depende del corte excepcional de algún árbol aislado en jardines.


Sobre la gráfica de sonido puede apreciarse que no presenta enmascarado, por tanto de sonido limpio y claro y respecto a la energía con bajo nivel de los armónicos consonantes; los  8 y 9 bastante acusados, lo que le da una cierta estridencia, que en algunos casos se aprecia. Es muy querida por los intérpretes de dulzaina y razones no les faltan.
Puntuación de los expertos 9


viernes, 4 de abril de 2014

ACEBO Ilex Opaca



El acebo tiene una madera blanca y sedosa, textura fina y uniforme, ideal para tornear y tallar, dejando unos perfiles nítidos, es de comportamiento muy similar al Boj; lo utilizan los talladores y también en la fabricación de instrumentos musicales.
Es dura, con densidad de 800 gr. / dm3,  puede considerarse de densidad media - alta; su elaboración desafila rápidamente las herramientas. Si se la tiñe de negro, puede sustituir al ébano y de hecho muchos diapasones de guitarras y violines los confeccionan con esta madera.

El acabado de su superficie no ofrece mucho brillo, recomendando en estos casos darle una mano de cera, para que aumente su lustre.
Su comercialización es baja y muy difícil de encontrar y en caso de hacerlo, las dimensiones de las tablas son escasas y muy variadas, al ser un árbol de proporciones pequeñas. La planta crece en suelos ácidos, frescos húmedos y poco iluminados.
En España es una planta muy protegida por su escasez  y por suministrar sus bayas de color rojo a las gallináceas y roedores que las comen a pesar de ser tóxicas, pero a las que son inmunes. Sus ramos son tradicionales en la ornamentación navideña y ese ha sido uno de los motivos de su tala incontrolada de épocas recientes.

Del resultado del análisis gráfico se desprende un sonido sin enmascarado con una curva quebrada de buen sonido; el armónico 9 y disonante de fuerte presencia. En conjunto puede considerarse como sonido bueno.
Puntuación de los expertos 6.25


domingo, 30 de marzo de 2014

Madera de almendro para duzaina


Recientemente visité un almacén de leñas para barbacoas y chimeneas, en busca de madera de olivo para un nuevo proyecto; en esa visita encontré madera de almendro, albaricoquero y melocotonero, todas ellas de la misma familia, pero con un contenido de humedad muy alto, por haber sido talados durante el pasado invierno.
Como la paciencia no es una de mis virtudes, he comenzado por elaborar la primera de ellas de almendro, con el objetivo de acelerar el secado y de hecho le he dado las dimensiones terminales, sabiendo que cuando seque definitivamente, habrá una mengua en la dimensión y posibles grietas; por ello y en aras de practicarle una afinación correcta, dejo el perforado de los agujeros tonales para cuando la madera esté seca y estable.
Sin haberle hecho los agujeros de afinación, la frecuencia que se obtiene es un Sol con 399 Hz.

Al hacer la prueba acústica, me ha sorprendido un sonido extraordinario, hasta el extremo, que he vuelto a desarrollar la prueba varias veces, con el mismo resultado; más aún, lo he comparado con una dulzaina de granadillo y están al mismo nivel (con todas las cautelas), tapándole a esta, los agujeros de afinación, para poder comparar la misma nota, obteniendo el granadillo 408 Hz.
El concepto de timbre tiene dos componentes, uno de ellos es la “calidad” que va ligada directamente sobre las características de los armónicos y vinculada a fenómenos fisiológicos del propio oído y otro concepto es el “efecto memoria”, ya comentado en otras ocasiones a lo largo de las publicaciones del blog y como recordarán, depende del registro memorístico que el intérprete tiene del instrumento; como ambos conceptos son interesantes, analizaremos aquí las peculiaridades de las gráficas de ambas dulzainas y posteriormente someteré a la consideración de varios músicos expertos y a la colla “Rudimentaria y Pandorga”. El motivo de buscar la opinión de expertos provenientes de instrumentos variados, se debe a que cada grupo tiene su propio registro “memoria”.
En la parte gráfica, si observamos los cinco primeros armónicos, responsables de la calidad sonora (línea azul), vemos que la diferencia en altura del primero, respecto a los cuatro restantes, es muy elevada en el almendro y no tanto en la de granadillo, esto ya nos indica que el armónico fundamental está más libre de enmascarado, los armónicos restantes y disonantes, presentan un perfil quebrado en ambos ejemplares, lo que confirma una buena calidad sonora de ambos.
Ahora, si nos fijamos en la curva de la energía (línea roja), vemos que los cinco primeros armónicos son ligeramente más vigorosos en el almendro que en el granadillo; cosa similar, pero inversa ocurre en los armónicos disonantes.
Podemos concluir, a la vista de los resultados, que la madera de almendro no tiene nada que envidiar a la de granadillo, pero el timbre es muy influenciable por pequeñas cosas, y quien sabe si el contenido de humedad le afecta positivamente y cuando la pierda, el timbre se modifica y pierde los aspectos positivos que presenta ahora.
Las pruebas están hechas con la nueva tarjeta de sonido y la misma lengüeta para ambas, no siendo comparables con las gráficas anteriores publicadas como “fichas TA”, dado que aquellas fueron obtenidas con otra tarjeta.
La segunda parte, más práctica y que los seguidores entenderán en mayor medida, es la opinión de músicos expertos sobre las características sonoras comparadas de ambos instrumentos.

Los expertos opinan:
La colla de dulzaineros: “El sonido de la madera de almendro, está al mismo nivel que la de granadillo”.
Un clarinetista de larga experiencia: “El sonido de la madera de almendro es más redondo y lleno”.
Un profesor de piano: “El sonido de la madera de almendro es más suave, claro y de mayor volumen; menos estridente”
Un profesor de música de Secundaria C.V. pianista y compositor: El sonido de la madera de almendro es más redondo, dulce, sentado y asimilable a otros instrumentos de banda y la de granadillo penetrante, lejano.
Un intérprete de flauta travesera: El sonido de la madera de almendro es más rotundo, sentado, redondo y aterciopelado más afín a instrumentos de banda; respecto a la de granadillo, más estridente y seco.

lunes, 24 de marzo de 2014

Sección de una lengueta



Hasta ahora, he experimentado sobre lengüetas que en un principio partía de tablillas planas y posteriormente continué gubiándolas curvas, tanto por el interior, como por el exterior; generalmente con espesor de tablilla de 2 m/m, con cañas de distinta procedencia y sin preocuparme por las características internas del material, excepto que en setiembre pasado, hice un estudio comparado sobre la densidad del material, cuyos resultados pude constatar que mejoraban con una mayor densidad del material.
Retomo nuevamente la experimentación sobre lengüetas, partiendo de una caña adquirida a un proveedor del entorno de Valencia y criada en esa misma área, con una densidad de 0,608 gr/cc, con fecha de tala de 2009.
He obtenido una foto aumentada del tubo cortado y posteriormente pulido de la sección trasversal de la caña y que muestro en la imagen de cabecera, pudiendo observar que la posición de los tubos celulósicos son más densos en la parte externa de la sección, que por el interior, siendo ese el motivo de apurar al máximo la utilización de esa parte de la sección.
La tablilla curva a obtener, le doy un espesor de 1,5 m/m, pero gubiando el interior de forma curva, adaptado al propio radio del tubo y manteniendo intacto el peridermis exterior, salvo el gubiado del bisel, es decir, procurando que su sección en la parte del atado, contenga la capa exterior de origen del tubo.

Si se observan la posición del filo de la lengüeta en los esquemas, respecto a la sección total de la caña, señalado con un rayado inclinado y se compara con la foto de la sección de la misma, puede deducirse que mientras el material de la tablilla de origen plano tiene una compactación irregular (más denso en los extremos), el de la curva, es uniforme.

El motivo de elaborarlas así, es que las lengüetas de clarinete se fabrican de esa forma y si bien estas son planas y por tanto no precisan atado, las de fagot tienen las mismas características que nuestro caso. Siempre me resistía a tomar ese camino, pensando que al proceder al atado, estas se partirían, pero las lengüetas experimentales para tarota que he publicado recientemente, las he desarrollado por ese procedimiento, con resultado exitoso; no se han roto y tienen un sonido excelente. Estas lengüetas son de ancho menor que las clásicas para dulzaina y me quedaba la duda de su comportamiento con una dimensión mayor; para salir de dudas, he elaborado una a ese tamaño, con resultado satisfactorio, razón por la cual voy a seguir una experimentación algo más extensa, porque con un solo ejemplar, no confirma la viabilidad del proceso y pudiera darse el caso de la suerte del novato (ver imagen).


viernes, 14 de marzo de 2014

Granadillo Sudamericano Caesalpinia Libidibia

(TA)
Madera densa con 1.3 gr/cm3
Igual que el granadillo centroamericano, este con coloración más grisácea y  características sonoros algo menores al granadillo tradicional o dalbergia melanoxilón
Las características del timbre que se desprenden de la gráfica, presenta algo de enmascarado por el segundo armónico, pero de cierta riqueza en el timbre, aunque los armónicos 6 y 8 aportan un tanto de estridencia. Las características, tomadas en su conjunto, puede considerarse como un sonido bueno.
Puntuación de los expertos  7.25


domingo, 9 de marzo de 2014

Tarota, lengüetas y timbre


Como continuación del artículo publicado la semana pasada, pero en este caso sin fabulaciones, respecto a la evolución de la chirimía con distinto caudal de aire, una cosa era previsible y es que a menor cantidad de aire, también sería menor el nivel sonoro y esta es la base experimental  que ocupa el presente estudio. La cuestión esencial es comprobar si un menor nivel de sonido pudiera conllevar alteraciones apreciables en el timbre.
Para esta prueba he utilizado una Tarota en Si bemol de madera de azufaifo con una lengüeta Claramunt de reconocida solvencia y calidad acreditada, de 17.5 m/m de anchura con una frecuencia de 560 Hz.
El resultado del timbre es un perfil de armónicos, cuyos cinco primeros y dentro del grupo de los consonantes, son elevados y los disonantes de perfil bajo, excepto el décimo, de cierta presencia, que potencia al quinto del acorde perfecto mayor. En cuanto a la curva de energía, es moderada, tanto en los consonantes, como en los disonantes, como cabe esperar de un instrumento de tesitura relativamente baja; prueba realizada sobre el Do de 262 Hz.


Para esta segunda experiencia, he elaborado una nueva lengüeta, reduciendo su anchura hasta los 13,5 m/m. Se puede constatar en las gráficas de sonido obtenidas, que los cinco primeros armónicos mantienen la tónica en cuanto a un perfil en U y los armónicos disonantes posteriores al sexto, reducen su perfil que como era de esperar, a menor caudal de aire, menos energía. Globalmente se puede constatar unos perfiles que mantienen un parecido casi idéntico, pero en menor nivel y por tanto sin modificación del timbre apreciable.

Nuevamente he elaborado otro ejemplar para una tercera prueba, reduciendo aún más el caudal, con una lengüeta de 10 m/m de ancha y similar a la del oboe Barroco; si se observa la gráfica correspondiente, se repite el fenómenos del perfil de armónicos en forma de U en los primeros, inclusive más acusado; los disonantes siguen la misma tendencia de los anteriores y la curva de energía en este caso es muy baja, como corresponde a ese caudal.
Como el concepto de potencia sonora va muy ligada a los armónicos de frecuencias altas, ya que los bajos dan el carácter de calidad y son los altos o estridentes los que aportan en mayor medida el concepto de energía (la energía es el producto de la frecuencia por el nivel en dB, elevado al cuadrado) por esa razón, los armónicos altos tienen una influencia muy acusada en la energía.
Tratando de aportar conceptos más tangibles y para situar al lector en una posición de fácil comprensión, digamos que con la lengüeta de 10,5 milímetros, el sonido es de volumen muy similar al clarinete; el calibre de 13,5 m/m suena un 30 % más que ese mismo clarinete y con 17,5 podría ser un 70% o algo superior respecto al mismo; todo ello sin variación apreciable del timbre.
Lo fundamental en este caso es que el timbre, tan sensible a pequeñas variaciones en las condiciones de la reproducción del sonido y principalmente el hecho de haber utilizado tres lengüetas distintas, no ha sufrido variaciones importantes y la percepción tímbrica es equivalente.
Tengo que añadir que en el caso de la menor o sea la de 10,5 m/m, ha aparecido un doble tono virtual, signo evidente de calidad sonora y cuyo fenómeno atribuyo a las características de la propia lengüeta y no a las condiciones de la experimentación, razón por la cual, no los he incluido en la gráfica.
Las conclusiones obtenidas en este caso, son fruto de una sola prueba, cosa que se podría confirmar con mayor solvencia si se hicieran repetitivas y se obtuvieran los mismos resultados.
Como no soy intérprete de este instrumento, finalmente dejo a los especialistas en Tarota, probar la eficacia de una lengüeta reducida en la interpretación a lo largo de los desfiles callejeros ¿y porque no, integrada en una banda?.


miércoles, 5 de marzo de 2014

La fábula de la lengüeta


Evolución fabulada del caudal de aire en la chirimía (Tarota de 64 cm).- Es de suponer que un instrumento que originalmente se tocaba en calles y plazas de los pueblos medievales, debería reunir una serie de requisitos y el primero tenía que ser de sonido potente y en segundo lugar de lengüeta robusta, dado que caminar tocando piezas musicales por las calles, donde solo se conocía en aquella época la pavimentación romana de base empedrada, requería una sólida fijación bucal.
No he encontrado datos que avalen la reflexión anterior, salvo que en el periodo Barroco, la Chirimía se había asentado en la interpretación de cámara y había dejado en parte su quehacer callejero, razón por la cual, se había reducido el tamaño de la lengüeta y también su volumen sonoro, para hacerlo compatible con flautas, chalumeau, etc.
La lengüeta, en el nacimiento del Oboe durante el periodo Barroco (año 1657) y de la mano de Hotteterre el Viejo,, Michel Philidor II y el compositor italiano Lully, en la corte del Rey Sol, era de unos 9 m/m. En el transcurso de años posteriores y con el perfeccionamiento del oboe, mejorando su tesitura y cromatismo, para lo cual se le iban añadiendo más y más llaves, alcanzando 13 en la época de Beethoven y siguieron aumentando hasta la actualidad, que al igual que ocurrió en el Renacimiento con la disminución del potencial sonoro, también en este último periodo, se ha reducido el tamaño de la lengüeta aún más, hasta quedar en 7 m/m.
En la evolución desde la antigua chirimía renacentista, al actual oboe, el interior cónico y longitud resonadora, apenas ha cambiado, excepto por la modificación de la función “corno” en la campana, que en origen tenía la forma actual y en el Barroco cambió a la forma de pera (corno inglés) y también  por los registros de diapasón que han utilizado en cada época; quizás el cambio más significativo haya sido la del caudal de aire con la utilización de distintas anchuras de lengüeta.
En el relato anterior, hago referencia a la evolución de las chirimías a lo largo de la historia teniendo en consideración solo el nivel sonoro asociado al tamaño de la lengüeta: ¿Pero qué habrá ocurrido con el timbre?.
Siguiendo la cronología de la chirimía, hemos constatado que con la aparición del Oboe, la chirimía fue perdiendo presencia en los grupos musicales en favor del nuevo instrumento, y ya a principio del siglo XX podía darse por desaparecida. A partir de la pasada década de los ochenta, especialmente en el Levante Español, ha vuelto a renacer con especial entusiasmo la Chirimía de nuestros ancestros, unida a la música tradicional de la zona y lo ha hecho profusamente y en varias tesituras y tonalidades.
¿Pero qué pasa con el timbre de los nuevos ejemplares de instrumentos, donde la gran mayoría se ha inclinado por caudales de aire generosos y con dimensiones interiores tradicionales en parte del Renacimiento o del Barroco?.
Ante este interrogante, quiero agradecer de antemano que los seguidores de este blog, dieran su opinión respecto a las tres preguntas que formulo seguidamente.

A,-¿Sería conveniente unificar un concepto de timbre para este instrumento?
B.-¿Su potencial sonoro debería adaptarse fundamentalmente para una interpretación callejera?
C.-¿Debería acomodarse a las exigencias de las bandas de música, tan abundantes en el Levante Español e incluso poder integrarse en ellas?.

Dado que por el momento no dispongo de formulario para dar respuestas,  los seguidores, (salvo el apartado de comentarios que también se puede utilizar) para facilitarles la participación anónima, pueden pinchar la opción de las tres preguntas formuladas que consideren más conveniente. Se valorarán preferentemente las respuestas del apartado “Comentarios”
A.- Muy bueno                          B.-  Bueno                           C.- Mejorable
que significa dar respuesta a las preguntas formuladas A, B, o C respectivamente.


jueves, 27 de febrero de 2014

EMBERO Lovoa brownii

                                                                                                           (TA)
La madera de embero, al igual que el sapelli, es muy popular en la fabricación de muebles, chapa, puertas, etc. de densidad 600 gr./dm3 y muchos tablones algo menor, si son principalmente de albura. No es una madera muy dura y de fibra entrelazada con textura regular, siendo fácil conseguir perfiles definidos. Es apreciada por los tallistas y aunque de coloración regular, presenta vetas negras que la diferencian del sapelli, aunque su coloración amarillenta la distingue. El color se aclara con la exposición prolongada a la luz, pero admite el teñido y es fácil hacer imitaciones de nogal. Es resistente a la humedad, razón por lo que se emplea en exteriores.
Su mecanizado produce polvillo irritante y por tanto se recomienda la utilización de mascarillas.
La procedencia suele ser del extremo oriente y africana, con dimensionado de tablones de cualquier espesor y anchura. No es una especie en peligro de extinción y se pueden conseguirse partidas certificadas.
Respecto a las características sonoras, presenta un fuerte enmascarado y sonido turbio, tiene una cierta riqueza en el timbre, pero los primeros armónicos son de energía baja y el octavo muy estridente que enmascara aún más el sonido. Podemos resumir que no es una madera que pueda ser apreciada por su sonido.
Puntuación de los expertos  3.75