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jueves, 31 de julio de 2014

Palisandro de Honduras, Dalbergia Stevensonii




Este árbol de palisandro es de talla media a baja; existen muchas variedades a lo largo del mundo y la concreta que nos ocupa se desarrolla en Madagascar y Honduras.
 La coloración de su madera es marrón con vetas negras, similar al nogal europeo; su fibra suele ser entrelazada y complicada de trabajar, aunque su torneado permite obtener un perfil definido. Es conveniente trabajarla con herramientas muy afiladas y a mucha velocidad  y en ese caso la superficie tiene muy buen acabado, haciendo innecesaria la lija.
 Es una madera muy pesada ya que tiene una densidad de 950 gr../ dm3.
Esta madera es muy resistente a la podredumbre, al igual que el resto de los palisandros.
Tiene una extraordinaria sonoridad por percusión, siendo el motivo de su uso en xilófonos. Su labrado desafila las herramientas y por tanto deberá mantener un buen filo si queremos obtener una textura regular, aunque siempre se notarán los poros típicos de los palisandros.
Con respecto a su acabado, es una madera que permite un buen lustre natural y a lo sumo con algo de cera, siendo de dudoso gusto los lustres artificiales con barniz o similares. 
No es una especie en peligro de extinción, aunque es muy cara y difícil de encontrar, salvo proveedores que la comercialicen para empresas de instrumentos musicales de percusión. 
La calidad del sonido es buena y de timbre rico en matices, con enmascarado casi imperceptible y con baja estridencia; la energía de los armónicos bajos y  dan carácter al timbre, tienen una muy buena mezcla.
Puntuación de los expertos 7

A PASAR BUENAS VACACIONES




miércoles, 23 de julio de 2014

Palisandro de Brasil (Dalbergia nigra)



El palisandro es una madera dura y pesada; tiene una densidad que varía entre 850 y 1100 gr. / dm3. Su colorido abarca desde el color miel hasta el marrón oscuro, colores que varían mucho con el paso del tiempo. Su fibra es entrelazada y presenta una superficie regular, aunque se notan mucho los poros, como casi todos los “palos”.
Al ser una madera dura, la hace idónea para el torneado, al mantener bien perfilados los cantos. Su mecanizado desafila rápidamente las herramientas, observándose que al aserrarla a alta velocidad, desprende chispas.
Es una madera muy estable, durante y después del mecanizado, mantiene las formas y no presenta problemas de grietas.
Es una madera oleosa y por tanto muy resistente a la podredumbre, lo que la hace muy adecuada para esta clase de instrumentos.
Si se mecaniza con esmero a alta velocidad, con herramientas bien afiladas y con poco arranque por pasada, deja una superficie que hace innecesaria la lija, aunque quedan muy visibles los poros.
Como consecuencia del aceite que contiene, presenta dificultades a la hora de encolar cualquier rotura, siendo necesario limpiar con disolvente las superficies de las partes a unir.
Es una madera escasa y por tanto cara, cuya especie está incluida en el Apéndice I de CITIES y por tanto en peligro de extinción.
El sonido que presenta esta madera es bueno, aunque el segundo armónico le confiere un ligero enmascarado, pero menos relevante, al ser la misma nota que el primero, la atenúa; el resto de armónicos por su perfil, le dan riqueza y como no, el 10º una pizca de estridencia; muy valorada por los dulzaineros. Se puede concluir que es una muy buena madera para instrumentos.
Puntuación de los expertos 7,75


viernes, 18 de julio de 2014

Ciruelero, Prunus doméstica


Siguiendo en la experimentación de probar maderas autóctonas, le ha tocado el turno al ciruelo, árbol frutal muy abundante en nuestro entorno. No es un árbol de dimensiones que permitan sacar tablones, más bien son plantas que por estar dedicadas al cultivo, son sistemáticamente podadas y controlado su desarrollo. La madera que nos ocupa ha estado muchos años haciendo de puntal en una casa de campo y quizás no estaba agrietada, por tener 25 cm. enterrados. 
El ciruelo es una planta de la familia del cerezo, melocotonero, almendro etc. y ha sido elegida como madera autóctona y fácil de conseguir; no se comercializa o al menos no la he encontrado; si he encontrado a su hermano, el cerezo americano, cuyas posibilidades de conseguirlo no presenta dificultades, por ser una madera muy empleada en la fabricación de muebles. 
Es una madera de dureza media y  densidad 630 gr. / dm3. Se tornea con mucha facilidad y no perjudica las herramientas; sus fibras no están entrelazadas y con herramientas bien afiladas, pueden conseguirse perfiles definidos. 
Las vetas de los rollizos en algunos ejemplares pueden estar enroscadas y por tanto mantienen tensiones internas que se traducen en muchas grietas. Encontrar un trozo que tenga la veta relativamente recta y sin grietas, ha sido una cuestión de suerte. 
La superficie trabajada es lisa y suave, muy parecida a la del nogal y en cuanto a la coloración,  se parece al cerezo americano que por algo pertenecen a la misma familia.

El sonido de esta madera no presenta en su gráfica rasgos positivos, es enmascarado y turbio, y los armónicos disonantes de fuerte presencia.

Puntuación de los expertos 4,25

Tarota en Sol 8ª baja




El resultado experimental de trasformar una Chirimía afinada en Sib en otra en Sol, tiene una motivación y es que con la misma posición  y distancia entre los dedos, podamos interpretarlas (digitación Valenciana). La agilidad en el movimiento de los dedos, es una cuestión que aparte de tener facultades para ello, se requieren horas de entrenamiento; con este caso, se facilita ese tránsito porque ambas posicionan los dedos en el mismo lugar.
Conseguido el mantenimiento posicional de los dedos, quedan todavía varios retos difíciles de resolver y es el de controlar la presión del aire sobre cada nota con un esfuerzo razonable.
Como no soy un experto en la interpretación de este instrumento y el concepto de “afinación” es bastante complejo, he dimensionado los agujeros tonales para conseguir que la frecuencia patrón de cada tono, ocupe un lugar lo más centrado posible en el rango de la posición tonal; es decir, con la misma posición, sacar el tono más bajo posible y el más alto; de esta forma se han conseguido las frecuencias de la tabla.

Este primer prototipo, elaborado con madera de jijolero, contiene un tudel largo de bronce y un barrilete en la zona de la función “Corno”, ambos alargan el instrumento 100 m/m. Este modelo produce una resonancia elevada, cosa que probablemente con otras maderas no ocurra, con lo cual, deben tomarse los datos que presento como provisionales.


Aunque las dimensiones de la lengüeta actualmente utilizada por la mayoría de intérpretes en este tipo de instrumento, no se corresponde con la tradicional morfología dimensional, dado que requeriría una dimensión menor que permitiera un caudal más reducido de aire. Baste recordar, que un instrumento equivalente, puede ser el Oboe, cuya lengüeta mide 7 m/m de ancha, frente a los 17 mm de las habituales para tarota y ambos son prácticamente idénticos en su interior; de ahí, una de las dificultades para mantener la estabilidad del sonido. Reducir el tamaño de la lengüeta, no significa un cambio en el timbre del instrumento, dado que solo afecta al volumen de sonido (ver el artículo publicado el 9 de marzo de 2014).

El concepto de afinación en una dulzaina tiene dos factores que intervienen en el tono y son en primer lugar el diámetro del agujero tonal donde escapa el aire y la posición del mismo; el segundo factor sería la presión de aire que ejerce el intérprete, así como la fuerza y lugar en que actúan los labios sobre la lengüeta. El primero de ellos es inamovible, pero el segundo depende del intérprete; diríamos que los agujeros pueden representar el diapasón de la guitarra con sus trastes y el segundo con el diapasón del violín sin ellos. Quedaría un tercero, de menor influencia y sería la frecuencia de la propia lengüeta, que en este caso, es de 560 Hz.


Debo añadir que una lengüeta tan ancha, para un calibre de instrumento de 17 m/m del Oboe Barroco, requiere por parte del intérprete, un control de viento muy suave; el instrumento origen, lo interpretaban con lengüetas de 8,7 m/m ó 3/8 de pulgada medieval, una subdivisión del pié (patrón de Burgos) 

Encuentros en Albaida II


El pasado viernes 27 de junio, se desarrolló la segunda parte del encuentro con la colla Ravaljussa de Albaida que tenía como objetivo hacer una practica de agujeros tonales  sobre la dulzaina que se construyó en el primer encuentro. Los agujeros tonales fueron abiertos con afinación cómoda, salvo el Do# que se puso rebelde (cosas de la resonancia).
Fue un encuentro agradable y distendido, donde se comentaron afinaciones y tonalidades de tarora y se probaron algunas, con los consiguientes comentarios sobre problemillas de cada una de ellas.
Se abordó la posibilidad de hacer un puntero de gaita con una tesitura distinta a la tradicional y digitación valenciana, proyecto que queda pendiente para un futuro próximo.

Podemos concluir que este tipo de encuentro en que la interpretación musical queda en un segundo plano y priman las características de los instrumentos, son poco frecuentes, pero muy interesantes. Esperemos que el interés por las características de los instrumentos siga creciendo, porque todo favorece el desarrollo de la música tradicional

lunes, 23 de junio de 2014

TAROTA EN Sol 8ª Baja






Re
Re#
Mi
Fa#
Sol
La
Si
Do
Do#
Re
220
233
247
277
294
329
370
392
415
440

Desde hace algún tiempo, tengo la curiosidad de averiguar el porqué en las collas de dulzaineros, las obras que interpretan con varias voces, estas lo hacen con el miso instrumento de la voz principal, al extremo que en algunos conciertos a los que he asistido, llegan a juntarse más de 40 intérpretes,  con actuaciones extraordinarias, pero solo para aquellos cuyo efecto memoria en la dulzaina sea acusado. En algunos casos, hacen mezclas con instrumentos de metal, también con cierta potencia acústica.
¿Sería conveniente mezclar chirimías de tonalidades más bajas?. Asistí a una jornada sobre tarotas (Chirimias) y las tonalidades allí presentes fueron el su mayoría Sib y algunas en Re (proporción 10 a 1).
He preguntado a expertos sobre la no utilización de otras tonalidades en esas atuaciones y el resultado es que hay que trasportar partituras, se presentan alteraciones tonales, etc.; a la vista de lo cual; ¿qué aceptación tendría una tonalidad en Sol, una octava baja sobre nuestra dulzaina?.
Recientemente construí dos tarotas afinadas primero en “La” (consecuencia de un error) y posteriormente reformadas a “Sib”; este cambio de tonalidad, aunque de poca variación, me permitió adquirir una pequeña experiencia sobre la que ahora vuelvo a trabajar; para ello, he tomado una de esas tarotas y esta vez bajar la tonalidad a “Sol”, una octava más baja de nuestra dulzaina tradicional. ¿Es posible con los mismos agujeros tonales?; en principio si ha sido posible.
Bajar la tonalidad, requiere hacer el tubo resonador más largo y para ello tenía dos posibilidades: una es prolongar el instrumento con la misma madera (jijolero) y colocar un tudel tradicional de dulzaina, con lo cual los diámetros interiores no son coincidentes y existiría  la posibilidad de producir un choque; ante este inconveniente he optado por  una segunda opción; hacer un tudel más largo, que sirva de prolongador y conseguir de esa forma una continuidad en la conicidad hasta la misma lengüeta. ¿Pero qué pasará con los agujeros tonales?; ahí he encontrado una paradoja y es que siendo cierto que he tenido que taponar dos de los tres agujeros de afinación ( realmente, uno de ellos es el Si y Sib medievales), y redimensionar los diámetros de los tonales, la verdad es que se puede interpretar muy bien.
¿Qué factores pueden haber concurrido para que una modificación tan extraña, pueda funcionar?
Aunque lo que voy a exponer a continuación puede tener un cierto carácter especulativo, creo que vale la pena, por lo cual vamos a analizarlo. En el movimiento ondulatorio de las ondas sonoras, uno de los factores que intervienen es el módulo de elasticidad del material en que está construido el tubo resonador (fundamento del golpe de ariete) y en este caso, al prolongar el tubo con bronce, esta parte, favorece el rebote de las ondas, por ser el lugar donde el movimiento  ondulatorio cambia de sentido (+0­-)­. Haciendo un símil, sería el comportamiento del nadador de competición en la piscina; es conocido que dicho nadador al cambiar el sentido de la natación, da un impulso sobre la pared de la piscina para aumentar la velocidad inicial de retroceso.
En otro orden de cosas y aunque no tengo conocimiento contrastado del porqué los Luthiers medievales utilizaban tudeles de bronce muy voluminosos, ¿es posible que los colocaran para mejorar la resonancia?; el material y volumen del tudel si influye en la resonancia del instrumento, cosa que ya publiqué.

Este modelo modificado, va a servir como prototipo para la construcción del instrumento definitivo.

martes, 17 de junio de 2014

Cuerpo-boquilla Flauta travesera III


Como tercera parte de un total de cuatro, corresponde a la pieza de la ilustración, cuyo interior es cilíndrico y con incrustación de un tubo metálico de 19 milímetros, cuya finalidad es conseguir la extensión para la afinación, así como un tapón de corcho interior corredizo cuyo objetivo también es la afinación.
Para un mejor acabado interior, he construido un escariador cilíndrico de 18 m/m de diámetro, solo en la parte cortante a la que le he introducido una pequeña cuchilla. La longitud total de la herramienta es de 250 m/m, con una espiga para fijarla en el porta-brocas 12,5 m/m de diámetro y 33 de longitud, el cuerpo prolongador de 15 m/m de diámetro. La parte cortante es de 65 m/m de longitud y 17,5 en diámetro, que sumados 0,5 m/m de saliente de la cuchilla, nos dan los 18 m/m de diámetro requerido.


El extremo está ligeramente cónico, con 17,5 m/m de largo y 2º de conicidad, al igual que el extremo de la cuchilla, lo que facilitará la penetración y mejorará el acabado superficial.

jueves, 12 de junio de 2014

Flauta travesera "Barroca" II


En el artículo anterior, recomendaba no hacer los agujeros tonales, hasta que finalmente se ajuste a afinación al patrón actual de 440 Hz, recomendación que sigo manteniendo. Los agujeros de diámetro 5 m/m que aparecen en el plano, están desplazados 45 y 90 grados respecto a los principales y son los que necesitarán llaves para su uso.

En la ilustración puede observarse el escariador necesario para el interior, cuyas dimensiones figuran en el plano, teniendo presente que serán 0,5 m/m menores en diámetro.

jueves, 5 de junio de 2014

Flauta travesera "Barroca"



Con este artículo comienza un nuevo proyecto para recuperar una flauta travesera nacida en el Barroco, cuyo interés radica en construir un instrumento simple y que pueda ser reproducido por  aficionados de medios modestos.
Hacer este instrumento con el diapasón de su tiempo, conllevaría un menoscabo en posibles interpretaciones junto a otros instrumentos de diapasón actual; por tanto, sería recomendable que cualquier aficionado que lo desee construir, deje para el final la decisión de elegir el diapasón y la apertura de los orificios tonales, dado que a pesar de incluirlos en los planos que iré adjuntando a lo largo de los distintos artículos a publicar, van a sufrir modificaciones a consecuencia de la afinación. El diapasón previsto será el La de 440 Hz y posteriormente con un especialista en este instrumento, obtendré las dimensiones y posición definitiva de los agujeros, con lo cual, el dimensionado  publicado, no coincidirá totalmente con el que resulte de la afinación definitiva.
La madera a utilizar para este instrumento será Bubinga; los escariadores de duraluminio, con cuchilla de acero incrustada y cuyos croquis adjunto en este artículo. Debo señalar que cada material con el que se obtiene un instrumento, tiene un factor de resonancia distinto, lo que conlleva pequeñas variaciones en la dimensión y posición de los agujeros tonales, factor este a tener en cuenta cuando elegimos la madera para el instrumento.
Para la afinación, cuento en principio con un intérprete de flauta de acreditada experiencia de la entidad musical Apolo “Música vella” de Alcoy, entidad con 170 años de historia.
En la ilustración de cabecera, se observa el escariador correspondiente y cuyas dimensiones se obtendrán del plano adjunto de la pieza, haciendo la salvedad que su diámetro exterior, será 0,5 m/m inferior a las medidas indicadas; esa diferencia corresponde al saliente de la cuchilla sobre el escariador. En la misma ilustración se puede ver la cuchilla utilizada.


En la segunda ilustración se aprecia la elaboración de la ranura mediante una fresa de disco de 1,5 mm de espesor. La cuchilla no precisa ningún sistema de retención, dado que al poco de iniciar el trabajo, los restos de virutas la inmovilizan. 

domingo, 1 de junio de 2014

Caoba cubana


A través de un familiar, cuya vida profesional transcurrió restaurando muebles de anticuario, he conseguido unas barras torneadas de un cabezal para una cama, elaborada con madera de Caoba Cubana y cuya antigüedad estimada corresponde al siglo XIX.
Como esta madera no es frecuente su uso y además no soy un experto en maderas exóticas, voy a seguir un protocolo para poder determinar realmente qué tipo de madera es la conseguida. Al buscar en un catálogo las características de la caoba, he encontrado 12 variedades con la misma denominación genérica de caoba, y 2 con el nombre común de “caoba cubana”, la SWIETENIA MAHOGANI  y la SICKINGIA SALVADORENSIS. Es frecuente encontrar nombres de una misma variedad, con denominaciones locales variadas; por tanto, vamos a desarrollar una experiencia para determinar el nombre botánico de la misma, atendiendo a la textura, color y densidad de la madera; para ello, puliremos una porción de superficie y la sometemos a comparación visual con el catálogo de maderas. Por otra parte, al mecanizar por desbaste el formato de madera y ajustarlo a unas medidas, nos permitirán hallar el volumen y posteriormente el peso; así podremos acercarnos al tipo de madera y su denominación botánica.
Torneado el formato para obtener el instrumento, la densidad hallada es 0,76 gr/cm3.
Si efectuamos una comparación visual sobre el color de las posibles variedades (en la ilustración, las dos superiores corresponden a catálogo y la inferior la madera objeto de estudio), se puede inducir a asignar la propuesta, como la Sickingia Salvadorensis con denominaciones locales de Caoba cubana, palo colorado, aguano, cobano. Su procedencia es América Central y Máxico., cuya densidad catalogada de 0,64 gr/cm3 se asemeja mejor a nuestro caso. También la textura es de mayor finura en este caso que la swietenia.
Tanto la una como la otra, son especies poco frecuentes, e incluso, en peligro de extinción.
En resumen, por el color, por la textura y por la densidad, nuestra madera es la “Sickingia Salvadorensis” o “Palo colorado”.


Respecto al sonido y por lo que se desprende de la gráfica, no se observa enmascarado, con un armónico principal de fuerte presencia, lo que le confiere un sonido claro y limpio con bastante riqueza en el timbre como consecuencia de un perfil de armónicos bastante quebrado. En cuanto a la energía, buen comportamiento de los cinco primeros armónicos y los disonantes 7 y 9 bajos, por tanto poco estridente. Si tuviera que darle un calificativo global, diría que es de sonido claro y aterciopelado. Es una buena madera para instrumentos.